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F.Varela: es considerada "zona roja" por el mal estado de las calles y la inseguridad

Los vecinos del barrio La Carolina están desamparados

Elradardelsur.tv-04/09/2019

Gladys, se comunicó con EL RADAR DEL SUR para manifestar la indignación y desesperación que sienten los vecinos del barrio La Carolina, Ingeniero Allan, ante el estado de abandono de las calles y la inseguridad que golpea al lugar.

A ocho años de vivir en el barrio, la situación nunca cambió. Las calles no fueron asfaltadas, no hay iluminación, los recolectores de residuos no ingresan al lugar por el difícil acceso de la arteria principal,  las plazas están llenas de mugre por la basura que tiran los carreros de partidos vecinos, carecen de medidores de luz y cuando llueve los chicos no pueden ir al colegio por el barrial que se produce.

A estas problemáticas se le suma la inseguridad, no pueden salir tranquilos de sus casas porque corren el riesgo de que algún maleante los asalte. Desde el municipio no han recibido más que promesas, pero nunca se resolvió nada. La Carolina está desamparada

“Nos cambió la forma de vida y nuestros hábitos. A partir de las 19 no podemos salir a comprar más nada,  los más chicos no pueden salir a jugar a la calle ni a la vereda por la inseguridad que hay. Estamos desprotegidos y abandonados”, manifestó.

Además, agregó: “Estamos dominados por los narcotraficantes, hay chicos de 15 años que son utilizados como soldaditos para vender las drogas en la esquina. Pero cuando son detenidos vuelven otros, es una cosa de nunca acabar”.

Tampoco cuenta con alumbrado público, razón por la cual los vecinos son presa fácil de los malvivientes. “Los remiseros no quieren ingresar porque la consideran una zona roja, hasta los de EDESUR tienen que venir acompañados de un móvil policial”, afirmó.

La angustia es aún peor porque cuando llaman a la policía no concurre debido a que la Comisaría más cercana contaría con un solo móvil.

“Entre vecinos nos tuvimos que reunir para pedir la Guardia Comunal, porque no tenemos destacamento”, aclaró.

 Al ser una zona rural, no hay asfaltos ni mejorados. En reiteradas ocasiones, los ciudadanos realizaron colectas para juntar dinero y comprar un camión de escombros. Hasta llegaron a colocar hormigón recuperable sin la ayuda del municipio.

 “El Intendente nos prometió que iban a mejorar la zona, pasaron las elecciones y todavía estamos en veremos. Las calles son un desastre y las ambulancias, patrulleros o bomberos no pueden ingresar, si hay una emergencia no se puede hacer nada”, dijo.

Con respecto a los espacios públicos, Gladys narró que los chicos no pueden disfrutarlos porque  los carreros tiran todo tipo de basura en el lugar y no son controlados por nadie.

Además, por el lugar atraviesa el arroyo Las Conchitas donde también arrojan curtiembres y residuos que contaminan el agua. “Cuando llueve y se inunda el barrio salen todos los bichos habidos y por haber.  Nos prometieron que iban a intubar el arroyo para que la gente no se inunde más y seguimos esperando”.

Al no contar con medidores, no pagan los impuestos municipales.

En ese sentido, aclaró: “Hace años que estamos pidiendo los medidores. El Intendente lleva obras a donde la gente paga impuestos. Lo entiendo, pero acá somos todos trabajadores que queremos cumplir con nuestras obligaciones con gusto, pero que nos den un resultado con hechos, no con promesas que no se cumplen”.

Por último, apuntó contra las autoridades municipales: “Si quieren hacer política constructiva, que se acerquen, se embarren los zapatos y que se comprometan con la gente haciendo y no diciendo. Nos mintieron tanto que nosotros ya no creemos en nadie”.